Maria Teresa Llobet

Quién soy
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Soy Maria Teresa Llobet, miembro adherente de la AETG (Asociación Española de Terapia Gestalt). Después de muchos años de experiencia en tratamiento de depresión y ansiedad, he llegado a la conclusión de que solo a través de una terapia que integre el trabajo corporal, mental, emocional y espiritual se puede restablecer el equilibrio en nuestro organismo.

Formación en Terapia Gestalt y PNL (Practitioner). Profesora del Método Feldenkrais.

Creadora del método OASI® para la ansiedad. Autora del libro "La ansiedad NO ES un mosquito que pasa y me pica".

Empecé este viaje hacia mi conocimiento interior en 1993. Después de una época de mucho estrés, mi organismo se rebeló en forma de ansiedad y dolores musculares. Aconsejada por unos amigos empecé a practicar yoga y, más tarde, hice psicoanálisis durante 5 años, formación en PNL, Inteligencia emocional, Gestión del estrés y Pensamiento positivo, pero, a pesar de que todo ello me aportaba beneficios, sentía que me faltaba algo.

En este largo camino, un buen día, me topé con la terapia Gestalt y decidí iniciar un nuevo recorrido. Con la terapia Gestalt he aprendido a darme cuenta de cuáles son mis capacidades y mis necesidades. He tomado conciencia de que la vida es ahora mismo y que los conceptos de pasado y futuro solo existen dentro de nuestra cabeza. He sido capaz de romper con los pensamientos recurrentes y obsesivos porque cuando nos pasamos demasiado tiempo creando este tipo de imagen nos perdemos la oportunidad de vivir el presente, que es lo que nos da tranquilidad y hace que la vida sea más rica.

Paralelamente a este proceso, también hice trabajo corporal con la Diafreoterapia y la Técnica Alexander y posteriormente inicié la formación en el Método Feldenkrais. Todo ello me ha proporcionado una profunda conciencia corporal y ha contribuido a hacer desaparecer los dolores musculares que me habían acompañado toda la vida y que son síntomas muy ligados al estrés, a la angustia, a los miedos y a la depresión.

Y el viaje continúa, como dice Moshe Feldenkrais «donde hay vida hay movimiento».